La Suite San Francisco nace de la transformación de una antigua oficina en un espacio habitable de 30 m², ubicado frente a la Plaza San Francisco. El proyecto parte de una estrategia clara: integrar dormitorio, sala, comedor, cocina y baño en un ambiente continuo, funcional y visualmente ordenado. Cada decisión fue orientada a maximizar el metraje disponible sin sacrificar confort ni identidad. El uso del color mostaza como eje cromático aporta carácter y calidez, mientras la madera clara y los tonos neutros generan continuidad y equilibrio en el conjunto.